Blog de mipuf.es

Cheese Bar: arquitectura inspirada en la naturaleza

Restaurante del queso

 ¿Te gusta el queso? Hoy queremos hablarte del proyecto de un restaurante especializado en este alimento. Se llama Poncelet Cheese Bar (www.ponceletcheesebar.es), está en Madrid y es obra del estudio de Gabriel Corchero quien ha armonizado elementos contemporáneos con otros inspirados en la naturaleza. El resultado es un espacio innovador con la cultura del queso como protagonista.

Queso para todos

Cheese Bar, abierto hace escasos meses en la calle José Abascal 61, de Madrid, tiene tras de sí toda la profesionalidad de Poncelet, un nuevo concepto de alimentación especializada que arranca en 2004 con una tienda que ofrece la mejor y más selecta oferta de quesos nacionales y europeos.Con Cheese Bar el objetivo es ofrecer a los aficionados del queso un nuevo concepto de restaurante que incluye también una biblioteca y un centro de divulgación de su cultura. El diseño del local es un reflejo de esta idea y supone, además, un homenaje a la naturaleza donde, en definitiva, tiene su origen el queso. De ahí también la importancia del uso de materiales y productos respetuosos con el medio ambiente.

Gabriel Corchero ha creado un espacio moderno y fresco donde degustar un producto de la mejor calidad en un ambiente cuidado, sosegado y tranquilo distribuido en diferentes ambientes pero con un mismo espíritu que armoniza todo, incluyendo la fachada de madera de cedro vaporizada y protegida con tratamiento de agua ecológicamente sostenible. La base del proyecto está en la sobriedad del color blanco, en paredes y suelos, buscando la estimulación visual de uniformidad y sosiego. Ésta se respira nada más cruzar la doble puerta de acceso con forma de cubo geométrico e invita a descubrir unas dimensiones del espacio, tanto en extensión como en altura, que contibuyen a potenciar una sensación de desahogo visual, especialmente en la entrada y en la parte final del local. La zona primera está protagonizada por una barra alta de diseño curvo y voladizo, de gran complejidad técnica en su construcción, realizada en madera, metal y Corian.

Al fondo se encuentra la espectacular cava de quesos acristalada, en forma de diamante, especialmente preparada para mantener los quesos en las condiciones técnicas de temperatura y humedad. Y rodeándola se encuentra una barra, de trazado serpenteante, que permite al comensal observar directamente el corte del queso. En esta misma zona, llama la atención el jardín vertical, de unos 30 metros cuadrados, que alberga más de 1.000 plantas y que responde al homenaje a la naturaleza más implícito de todo el proyecto con la idea, además, de aportar al ambiente un alto nivel de oxígeno, generando frescor y limpieza. El complemento a este jardín lo pone una obra mural en la pared contigua, del propio Corchero, que juega con elementos geométricos y cromáticos.

Los casi 700 metros cuadrados del establecimiento, divididos en dos alturas, se complementan, en la misma planta baja, con dos áreas distintas. Una es un semi-privado de mesas bajas para mayor intimidad de los comensales y la otra, denominada salón-comedor, corresponde a una mesa corrida de roble macizo de estilo nórdico para compartir la experiencia con otros clientes. Junto a ésta se sitúa una librería y varios sofás recreando el ambiente apacible de un hogar.

Y en la planta superior se ubica la biblioteca con un importante volumen de libros en varios idiomas sobre el mundo del queso y la gastronomía en general, un espacio que también sirve de centro de divulgación donde se imparten cursos, catas, presentaciones, etc., tanto de los propios profesionales del restaurante, como de otros invitados nacionales e internacionales, productores de queso y «afinadores». Los originales detalles decorativos que salpican el espacio, así como una iluminación cálida y armónica son la guinda a un concepto de restaurante único como es Poncelet Cheese Bar que debía estar acompañado por un espacio y una identidad a la altura del proyecto. El resultado ha sido un maridaje perfecto.

En cuanto a la oferta gastronómica, la carta dispone de más de 140 variedades de quesos, procedentes de las 17 comunidades autónomas españolas y ocho países europeos, tanto de cabra, oveja, vaca y búfala. Cada queso dispone de su ficha de información. Platos elaborados, al menos con una clase de queso entre sus ingredientes, se acompañan de una carta de vinos amplia y variada. Una propuesta culinaria capaz de satisfacer todos los paladares… amantes del queso.

Salir de la versión móvil